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jueves, 13 de agosto de 2009

1 blog, 1 verano, 1 ser humano, 2 años, 2 semanas y 2 perros (miércoles 12 de agosto, madrugada del jueves)

P8090226 Sí, 1 blog.  Sí,  1  verano. Sí, 1 ser humano. Sí, 2 años, 2 semanas, 2 perros.

   Hace dos años comencé este blog. También era, claro, verano. Pensé que era el comienzo de algo, de una nueva etapa, de otra cosa. Y lo fue. Pero de algo que no me esperaba.

   Júpiter luce junto a la Luna.

   Hace dos semanas un  hombre negro me ayudó por 5 euros a capturar un perro abandonado. Hace dos semanas regresé a casa con mi viejo perro y duché cuatro veces a un perro abandonado inmovilizado por el miedo.

  

   Llueven Perseidas.

   Hace dos semanas comencé una nueva terapia: Adoptar un perro abandonado. Intentar dar tranquilidad y confianza a un casi cachorro que llevaba abandonado cinco meses. Cuya vida consistía en huir y evitar todo. Intentar convertir en sociable y acogedor a un perro celoso y refunfuñón de casi 15 años. Estar en el medio y ver como uno, poco a poco, dejar de gruñir. O gruñe menos. Como otro, poco a poco, deja de asustarse. O no tanto. Verlos dormir en una alfombra cada vez más juntos.

     La mirada infantil de Rufíán reluce bajo la Luna.

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   Y esto, tan absurdo y aparentemente (o realmente) infantil y anodino me hace  más bien que el psicoanálisis y las drogas.

   Poco a poco, día a día, en apenas dos semanas Rufíán corre junto a mí confiado, deja que lo acaricie, me mira sonriente bajo el sol del mediodía.

   Poco a poco, día a día, en apenas dos semanas, Argos tolera con indisimulada resignación al nuevo visitante.

   Y aunque Rufián sigue huyendo del resto de las manos que no sean mis manos y hurga en el cubo de la  basura buscando comida y Argos siga gruñendo a este nuevo y extraño visitante y ladre reclamando la atención temeroso de perderla, poco a a poco, día a día, en apenas una semana, consiguen dormirse plácidamente en un m2 de alfombra.

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   Waukegan, Chicago, Valladolid, Barcelona, Valladolid, Hong Kong, Valladolid.

   Hace dos años escribí: COMENZANDO.

   Pensé que era el comienzo de algo, de una nueva etapa, de otra cosa. Y lo fue. Pero de algo que no me esperaba. Algo absurdo y ridículo como sólo puede ser la vida de un ser humano. Como sólo puede serlo su transcripción a un blog.

   Y hoy, después de dos años, después de cuatro ciudades del mundo, después de 258 entradas de este blog, apenas pienso en nada más que en intentar ser el mínimamente digno líder de esta manada, el mínimo y débil punto de apoyo de esta tríada de mamíferos temerosos del mundo y del futuro, en conseguir recobrar la dulzura y el compromiso de mi afectividad hastiada.

   Sí, el mundo es muy complejo. No sé cuál de todos nosotros tendrá la respuesta. Todo es frágil e imperfecto. Pero consigo que un lazo tan simple como un perro abandonado de 10 meses me una a la vida.

   Bajo el asiento de este avión que nunca aterriza encuentro algo que me hace me hace recuperar levemente la idea de que tal vez aún haya otras posibilidades, que tal vez aún me salve.

   Mientras Júpiter luce junto a la Luna y llueven meteoritos con nombre de lágrimas.

   Sin comprender el mundo, sin conocer el futuro, piezas minúsculas de un universo pequeño.

   Sólo un ser humano y dos perros.

   Sólo eso.

martes, 28 de agosto de 2007

Comenzando 2 (12 de agosto)


Ya he hablado y mostrado un poco de Waukegan. Eso puede hacer comprender mejor por qué estoy buscando otro sitio para vivir.

Y he dicho que he venido a trabajar. Pero no he dicho a qué. Se supone (es más bien la verdad con exactitud, pero me gusta esta expresión) que voy a ser profesor para las “Waukegan Public Schools”, para su programa bilingüe, a través de un convenio entre el MEC (¿es todavía el MEC?) y la autoridades educativas de EEUU. Trabajaré en una Middle School (la “Daniel Webster Middle School”), en los grados 6, 7 y 8, con niñ@s (o preadolescentes más bien) mayoritariamente de origen latino (un 70%) y de bajos ingresos (otro 70%) siendo, creo, su profesor de “Language Arts/Spanish”.

En lo que empiezo estoy en esta especie este hotel de carretera, viendo dónde viviré, que coche compraré en qué autodealer, añorando estúpidamente alguna piel, escribiendo la tercera entrada de este blog.

Comenzando (12 de agosto)


COMENZANDO:

Después de enamorarme (si se dice así) por primera vez y equivocarme (después de hacerlo como un quinceañero con casi treinta años), después de enriquecerme y empobrecerme, después de enfermar y no sé si vacunarme, después de año y medio de idas y venidas sin moverme, y de estar quieto moviéndome, después de que hayan pasado treinta años sin enterarme de nada o casi nada, sin enterarme, después de haber sido torpe en mis habilidades y hábil en mis torpezas, tal vez haya sido una buena idea haberme venido a trabajar a este lugar de este imperio derrumbándose, a este lugar perdido en la nada, Waukegan, Illinois, Estados Unidos de América.

Puede que haya sido una buena idea haber venido a ser profesor a este lugar a una hora en tren desde Chicago, parecido al escenario de una segunda parte pelín más cutre de “Carretera Perdida” (espero que no un pelín más compleja), con sus Wendy’s y sus McDonald’s, sus Dunkin' Donuts, sus autodealers (con sus coches japoneses, coreanos, europeos, americanos cuyos interiores parecen sin acabar), sus restaurantes de 24 horas, sus Wall Marts, sus carreteras, sus coches japoneses, coreanos, europeos, americanos cuyos interiores parecen sin acabar y que son imprescindibles para ir a sus Wendy’s, sus McDonalds, sus Dunkin' Donuts, sus autodealers, sus restaurantes de 24 horas, sus Wall Marts, para llegar a cualquier sitio donde uno necesite o no necesite llegar (y uno entiende más cosas sobre el petróleo, la gasolina, visitas a países de oriente medio y ese querer regalar ese supuesto medioinvento de un señor antiguo llamado Pericles sin envolver ni preguntar).

Y en esta especie de vida nueva (porque nada es nuevo nunca, y no tires esa prenda que ahora te parece horrible, porque la moda vuelve siempre y volverá), estoy aquí, en esta mañana de domingo, en esta especie de hotel de carretera, en este, repitamos sin mucho convencimiento su nombre, “Quality Inn”, perdiendo tal vez ciertos complejos, y siendo tal vez demasiado indiscreto (aunque nunca lo haya sido en exceso) sobre mi propia vida, empezando este blog para que todo el mundo sepa lo que quizás todo el mundo sepa, o no le importa, pero añadiéndole detalles, fotos borrosas de mi cámara digital (tan exclusiva como todas las cámaras digitales), personalidad a lo que es inevitablemente personal, coloquialidad para lo que es inevitablemente coloquial (aunque yo me suela mover de un extremo a otro), supongo que para ser querido (para lo que hacemos todo nos guste reconocerlo o no) y hacer engañosamente mía una pequeña parte de esta red de redes que ha sido siempre este mundo, no sé si ahora un poquito más, este mundo que este ectomórfico Capitán Logos siempre ha dicho que es muy complejo (o muy absurdo o muy sencillo, pero siempre muy complejo).