domingo, 29 de junio de 2008

Corriendo hacia Cataluña (sábado 28 de junio, madrugada del 29)

Decido correr hasta la Plaza Cataluña para sacar casi los últimos euros de mis casi inexistentes ahorros de uno de los maravillosos bancos estadounidenses que intentaron ganar demasiado dinero, y ya es redundancia, con la hipotecas basura.

Son las dos y media de la mañana. Los Chemical Brothers suenan en mi cabeza.

Hay algunas chicas negras apostadas en algunos portales, algunas atractivas, hablando con algunos hombres, algunos clientes, algunos proxenetas.

Se nota que ha sido el Día del Orgullo porque hay más chicos de la mano que de costumbre. La Plaza de la Universidad está llena.

El chico de una pareja heterosexual se me queda mirando, no sé si al pequeño bulto que marcan mi pantalón estilo culote o por lo extraño de ver a alguien corriendo a las dos y media de la mañana para sacar dinero.

Pensaba haberme duchado para ir con mis amig@s al Sutton, al parecer una discoteca muy “cool” e “in” y elitista de Barcelona. Pero aunque no son aún las tres decido hacer alguna pesa, ducharme y leer un poco.

Antes, como cerezas. Creo esta entrada.

sábado, 28 de junio de 2008

Las flores huyen... (viernes 27 de junio, madrugada del sábado)


... parece que, al contrario que en El Incidente, no atacan, sino que huyen:




¿A dónde iremos a por flores?

¿Cómo escaparemos de los coches?



viernes, 27 de junio de 2008

Nueva aventura del Capitán Idiota (viernes 27 de junio)

Una vez más, misión cumplida.

Me despierto por primera vez a la 9.

La alarma suena a las 10:30.

11.

Me levanto a las 11:50. Tomo un zumo. Me ducho a toda velocidad.

Una vez más salgo en la parada más lejana a la Plaza de Sants.

Una vez más no veo la clínica y me toca volverme.

20 minutos tarde. Ya no me harán, de nuevo, el masaje. Hasta el 15 de julio.

Una vez más, misión cumplida.

Irguiéndome II (jueves 26 de junio, madrugada del 27)

Me levanto con sueño después de haber visto los dos primeros capítulos de la segunda temporada de Roma en Cuatro.

Llego cuarto de hora tarde a mi cinta en el centro de estética. Pese a todo me atienden. La chica, curiosamente con unos cuantos kilos de más en un centro que también hace tratamientos de adelgazamiento, me recomienda un tratamiento con caviar en vez de la oxigenación. La oxigenación la ve más para chic@s hasta 16 años.

¿Necesita oxigenación artificial un rostro de 16 años?

No sé si el caviar es hidratante o rejuvenecedor, pero el masaje es al menos relajante. Me despide hasta el día siguiente, cuando por fin disfrutaré totalmente mi regalo de cumpleaños con una masaje con piedras calientes.

Veo los arcos cuando regreso corriendo por la noche de Port Vell. Hay coches que tocan el claxon y ondean banderas de España en una paseo de Barcelona.

Irguiéndome I ( jueves 26 de junio, madrugada del 28)

En Travessera de Dalt los orientales se cubren del sol con paraguas.

Esta semana el psicoanalista está muy hablador. Resulta afable. Me deja la pregunta de si mi enganche afectivo se podía deber a que ella resultara atractiva a otros hombres. No creo que fuera por ello... Tal vez sea más simple... Como el libro que estoy leyendo y que, sin embargo, resulta en algunas cuestiones clarificador...

En Travessera de Dalt hay un anuncio en el que piden niños de 7 a nueves años y negros u orientales para una película. No hace falta experiencia.

martes, 24 de junio de 2008

San Juan 2008 (martes 24 de junio)

El cielo se oculta tras las nubes y el viento agita las ramas de los árboles de la acera de enfrente mientras como a las cuatro de la tarde anacardos con pepsi.

He visto una superproducción de Hollywood, basada en un superhéroe de la Marvel, en versión original con la Chica Gótica (nada gótica) que, pese a Edward Norton, no merece ni que se mencione su nombre.

Cuando salimos ya es de noche y suenan petardos y cohetes en todas partes. Al parecer en Barcelona les ha parecido que es más seguro que cualquiera pueda encender una mecha que explote a hacer una hoguera. La playa está llena de anglosajones, argentinos, asiáticos e italianos.

Caminamos hasta casa. Comemos pez espada. El Capitán Honestidad y la Capitana Golfa salen de la habitación… El plan es pasar la noche en la playa y ver amanecer.

Lo hacemos. La playa está llena. Pero no hay hogueras. Sólo estallidos que rozan sin delicadeza los tímpanos. Y adolescentes agotando su testosterona con supuestas peleas. Y cuerpos sin vergüenza alguna con ropa interior inimaginable. Barcelona parece ser la tierra de promisión de los transexuales.

Amanece lentamente sin que la noche sea la que hubiera deseado tantas veces. Lo tres elementos que hoy son sólo dos y que no consiguen ser escenario de algo. Aunque podría haber estado peor. Regresamos en autobús.

El cielo se oculta tras las nubes y el viento agita las ramas de los árboles de la acera de enfrente mientras, recién levantado, como a las cuatro de la tarde anacardos con pepsi.

lunes, 23 de junio de 2008

Verano (domingo 22 de junio, madrugada del 23)

Ya es oficialmente verano. Cuando corro hasta el puerto noto el calor. También en la ropa de la gente.

Pese al supuesto nacionalismo catalán (y no tan supuesto), oigo una multitud de gritos de alegría por los goles de la selección española mientras dormito. En parte, los envidio.

Mañana, hoy, es la noche de San Juan, una noche en la que comencé a despertarme y nunca acabé de despertar. Una noche que, por cualquier absurdo motivo, siempre he deseado que fuera de una determinada manera. Los dos últimos años no fue como deseé. Fueron lo último que hubiera deseado.

Este verano se antoja también eterno. Seguramente durará menos.