En la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana me atiende una supongo psiquiatra, o psicóloga, con acento argentino y yo diría que unos cincuenta años. No es especialmente empática, pero es clara. Me pregunta el porqué estoy ahí y me informa del método del centro. Me dan cita para este mismo miércoles a las 16:15 con un psicoanalista. Será una sesión semanas durante cuatro meses.
Son las 11:40 de la mañana. Después de algunos malos días, comentarios estúpidos y comprobar que la Agencia Española de Cooperación Internacional sigue empeñada en que no viaje a China, el sábado, como absurdo sistema de renacimiento, me rapé el pelo al cero. Pasando junto a los escaparates de las tiendas deseo que me crezca un poco pronto y me doy cuenta de que debería hacer ya ejercicio.
Todas las tiendas de ropa son iguales. En las de marca, los logotipos lucen cada vez más grandes para que nadie dude de lo que has pagado y en qué clase social estás o te gustaría estar. Ése es el problema. Todas las prendas están hechas en los mismos países.
En la Fnac, mientras busco El Arte de Amar de Fromm, suena sin parar música india. Por fortuna controlo mis instintos y no mato a nadie. Me voy con el libro de Fromm y El Viaje del Amor, de Punset.
Casi todos los champúes tienen los mismos ingredientes y pertenecen, pese a sus diferentes marcas, a las mismas corporaciones.
Mientras escribo esto en Flymusic están emitiendo el vídeo Tripping, de Robbie Williams. No hay nadie a quien matar e incluso me lo tomo con filosofia. Pese a seguir recordando las mismas cosas.
martes, 3 de junio de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Recetas de Venlafaxina y Lacan (martes 27 de mayo, madrugada del 28)
Caen pequeñas gotas de lluvia cuando entro al centro de salud de Raval. Mientras espero entre varios pakistaníes veo de nuevo los carteles en catalán, castellano y urdu apara evitar a sarna o las lumbalgias. También, no sé por qué, las mismas fotocopias en castellano para evitar el estreñimiento.
Mi médico es muy joven y amable. Me pregunta cómo estoy. Le comento que tengo cita para el 11 y que, por eso, hasta entonces, necesito más recetas. Hablamos de cómo la última vez el mismo farmacéutico me las cambió porque no había venlafaxina de 150mg genérico. Le comento que soy pro genéricos, que no me importa tomar más cápsulas. No es necesario, me hará recetas con la marca comercial.
La venlafaxina que tomo desde Chicago no parece que me haya hecho excesivo efecto. Aunque hoy, sin tomarla desde el domingo me dolía algo la cabeza y he caminado triste por el Raval. Pero parece que la venlafaxina, al menos en mi caso, no es ningún vellocino ni Grial.
Compro la venlafaxina, una pepsi, el diario Público, cojo el metro en Paral-lel. Dejo sentarse a una joven con melena cortada de manera cuadrada y aspecto un tanto nórdico que entra amamantando a su hijo. Bajo en Lesseps.
Después de caminar durante un rato localizo la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana. Me gusta pensar que acaba de salir de ella una chica preciosa con larga melena morena. La secretaria me apunta en la lista de espera. Me comenta que en mi caso es positiva mi total disponibilidad horaria.
Aquí estoy, apuntándome en la lista de espera de una fundación que hace psicoanálisis gratuito (de orientación lacaniano) durante cuatro meses…
Vuelvo andando por el Paseo Sant Joan, Diagonal, la calle Mallorca, el Paseo de Gracia. Paro en La Casa del Libro cuando están casi cerrando. Compro un libro sobre los amores que conviene evitar.
En el metro de vuelta hay una chica muy guapa con un ipod negro que mira con ojos tristes a través de las ventanas. Lleva un abrigo negro de una marca inglesa que en Valladolid suelen llevar las personas de derechas (la propia marca parece seleccionar sus modelos más rancios y conservadores para el centro de España). Pero este es muy bonito. Como sus piernas que terminan en unas botas negras. O la melena castaña presa en un moño. Al levantarme en Paral-lel se me cae mi mucho más pequeño ipod blanco al suelo al intentar que no se me caiga nada.
Mi médico es muy joven y amable. Me pregunta cómo estoy. Le comento que tengo cita para el 11 y que, por eso, hasta entonces, necesito más recetas. Hablamos de cómo la última vez el mismo farmacéutico me las cambió porque no había venlafaxina de 150mg genérico. Le comento que soy pro genéricos, que no me importa tomar más cápsulas. No es necesario, me hará recetas con la marca comercial.
La venlafaxina que tomo desde Chicago no parece que me haya hecho excesivo efecto. Aunque hoy, sin tomarla desde el domingo me dolía algo la cabeza y he caminado triste por el Raval. Pero parece que la venlafaxina, al menos en mi caso, no es ningún vellocino ni Grial.
Compro la venlafaxina, una pepsi, el diario Público, cojo el metro en Paral-lel. Dejo sentarse a una joven con melena cortada de manera cuadrada y aspecto un tanto nórdico que entra amamantando a su hijo. Bajo en Lesseps.
Después de caminar durante un rato localizo la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana. Me gusta pensar que acaba de salir de ella una chica preciosa con larga melena morena. La secretaria me apunta en la lista de espera. Me comenta que en mi caso es positiva mi total disponibilidad horaria.
Aquí estoy, apuntándome en la lista de espera de una fundación que hace psicoanálisis gratuito (de orientación lacaniano) durante cuatro meses…
Vuelvo andando por el Paseo Sant Joan, Diagonal, la calle Mallorca, el Paseo de Gracia. Paro en La Casa del Libro cuando están casi cerrando. Compro un libro sobre los amores que conviene evitar.
En el metro de vuelta hay una chica muy guapa con un ipod negro que mira con ojos tristes a través de las ventanas. Lleva un abrigo negro de una marca inglesa que en Valladolid suelen llevar las personas de derechas (la propia marca parece seleccionar sus modelos más rancios y conservadores para el centro de España). Pero este es muy bonito. Como sus piernas que terminan en unas botas negras. O la melena castaña presa en un moño. Al levantarme en Paral-lel se me cae mi mucho más pequeño ipod blanco al suelo al intentar que no se me caiga nada.
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martes, 27 de mayo de 2008
La Capitana Gó(neuro)tica (lunes 26 de mayo, amanecer del 27)
Sigue lloviendo. He regresado a casa bajo la lluvia desde la Plaza de Cataluña. Desde la terraza que da a Paralel oigo truenos, veo relámpagos mientras escribo estas líneas a las 6 de la mañana. La oscuridad está cediendo.
He regresado de acompañar a la Capitana Gótica (que, como todos los héroes de este blog, fue o nunca ha sido y no es), mi pequeña empresaria de Sarriá, a coger el autobús nocturno. Tal vez debía de haber hablado antes de ella. Tal vez. Otra de las pocas personas que mi estúpida y enclaustrada pasividad me ha permitido conocer de momento en Barcelona.
Habíamos quedado en una cervecería irlandesa junto a la Sagrada Familia. Mientras la espero, después de haber retrasado yo la cita media hora, veo por primera vez la catedral inacabada en persona. Hemos quedado para hablar de su última historia. Y todo me suena conocido. Y hay gestos que me parecen comunes. Que le recuerdo que son típicos de neuróticas. Que me parece haber vivido ya. Y pese a mis críticas, pese a mi pretendidamente didáctica ironía, no se enfada, entiende que, acertado o equivocado, lo digo de buena voluntad. Incluso me agradece esta infantil y pretendida pseudosesión de pisicoanálisis entre guiness y kebabs.
Y le recomiendo, le repito, me repito al repetírselo, que sea honesta con los demás, que sea honesta consigo misma, que intente descubrir qué cree necesitar, qué necesita verdaderamente,que me temo que el amor huye de la necesidad.
Todo es tan complicado, tan ambiguo, el mundo es tan complejo, lo que buscamos, lo que creemos buscar, lo que hacemos contradictoriamente en nuestra búsqueda.
Y no dejo de decirle que evite pensar sólo en sus sentimientos, pensar que la otra persona está en su mente, que piense que hay otra persona. Que hay dos personas en el sexo. Que nunca debe haber menos ni más. Que la igualdad de género debe de ser aprendida por las dos partes. Que ya no debe haber príncipes ni princesas o deben de serlo los dos. Que evite cometer los errores que, tal vez, tantas mujeres cometen, que alguna mujer creo que cometió conmigo… Intento, supongo, que evite errores que cometió la Chica Dulce levemente, que cometió fieramente otra mujer que soy inexplicablemnete incapaz de olvidar, incapaz de perdonar lamentablemente.
Y es, claro, un poco imposible no recordar hechos que no consigo dejar de recordar, no lamentar situaciones que siempre he lamentado… Y sólo espero aprender un poco de ellas.
Y olvidarlas también, mientras oigo el graznar siempre melancólico y confuso de las gaviotas, de los primeros vehículos del amanecer.
He regresado de acompañar a la Capitana Gótica (que, como todos los héroes de este blog, fue o nunca ha sido y no es), mi pequeña empresaria de Sarriá, a coger el autobús nocturno. Tal vez debía de haber hablado antes de ella. Tal vez. Otra de las pocas personas que mi estúpida y enclaustrada pasividad me ha permitido conocer de momento en Barcelona.
Habíamos quedado en una cervecería irlandesa junto a la Sagrada Familia. Mientras la espero, después de haber retrasado yo la cita media hora, veo por primera vez la catedral inacabada en persona. Hemos quedado para hablar de su última historia. Y todo me suena conocido. Y hay gestos que me parecen comunes. Que le recuerdo que son típicos de neuróticas. Que me parece haber vivido ya. Y pese a mis críticas, pese a mi pretendidamente didáctica ironía, no se enfada, entiende que, acertado o equivocado, lo digo de buena voluntad. Incluso me agradece esta infantil y pretendida pseudosesión de pisicoanálisis entre guiness y kebabs.
Y le recomiendo, le repito, me repito al repetírselo, que sea honesta con los demás, que sea honesta consigo misma, que intente descubrir qué cree necesitar, qué necesita verdaderamente,que me temo que el amor huye de la necesidad.
Todo es tan complicado, tan ambiguo, el mundo es tan complejo, lo que buscamos, lo que creemos buscar, lo que hacemos contradictoriamente en nuestra búsqueda.
Y no dejo de decirle que evite pensar sólo en sus sentimientos, pensar que la otra persona está en su mente, que piense que hay otra persona. Que hay dos personas en el sexo. Que nunca debe haber menos ni más. Que la igualdad de género debe de ser aprendida por las dos partes. Que ya no debe haber príncipes ni princesas o deben de serlo los dos. Que evite cometer los errores que, tal vez, tantas mujeres cometen, que alguna mujer creo que cometió conmigo… Intento, supongo, que evite errores que cometió la Chica Dulce levemente, que cometió fieramente otra mujer que soy inexplicablemnete incapaz de olvidar, incapaz de perdonar lamentablemente.
Y es, claro, un poco imposible no recordar hechos que no consigo dejar de recordar, no lamentar situaciones que siempre he lamentado… Y sólo espero aprender un poco de ellas.
Y olvidarlas también, mientras oigo el graznar siempre melancólico y confuso de las gaviotas, de los primeros vehículos del amanecer.
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lunes, 26 de mayo de 2008
Lluvia (domingo 25 de mayo, madrigada del 26)
Este fin de semana apenas ha dejado de llover en Barcelona. Y no sólo en Barcelona.
viernes, 23 de mayo de 2008
Retazos de mi segundo mes con 31 (jueves 23 de mayo, madrugada del viernes)
Estoy levantándome tarde.
Estoy navegando por internet.
Estoy viendo cómo no puedo demostrar a la empleada de Renfe que el tren que me trajo de Valencia llegó más de una hora tarde y no 37 minutos.
Estoy comiendo unas tapas con el Capitán Honestidad.
Estoy cambiando una chocolateterapia por un masaje con Bambú.
Estoy viendo Indiana Jones IV en V.O.S. Detrás de mí hay una pareja, él un extranjero rubio, ella catalana, que se han traído un gatito al cine. El gatito maúlla durante la película. Ella le da de comer tras abrir una lata (supongo que para gatos). En su momento me molesta (soy de los que prefiere ver el cine en silencio). Escribiéndolo ahora en el blog suena bonito.
Estoy navegando por internet.
Estoy viendo cómo no puedo demostrar a la empleada de Renfe que el tren que me trajo de Valencia llegó más de una hora tarde y no 37 minutos.
Estoy comiendo unas tapas con el Capitán Honestidad.
Estoy cambiando una chocolateterapia por un masaje con Bambú.
Estoy viendo Indiana Jones IV en V.O.S. Detrás de mí hay una pareja, él un extranjero rubio, ella catalana, que se han traído un gatito al cine. El gatito maúlla durante la película. Ella le da de comer tras abrir una lata (supongo que para gatos). En su momento me molesta (soy de los que prefiere ver el cine en silencio). Escribiéndolo ahora en el blog suena bonito.
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Europa “interlingua” y estúpida (jueves 23 de mayo, madrugada del viernes)
Ya es oficial. Ser inmigrante “ilegal” en Italia es delito. Caminar unos metros o ir en barco de un lugar a otro te puede convertir en delincuente. No hay que hacer más. Estamos hablando de países “democráticos”. De la Unión Europea. De madrugada, en el periódico “liberal” El Mundo, el 89% de sus lectores está de acuerdo.
Los ministros de exteriores europeos deciden que un inmigrante “ilegal” puede estar recluído 18 meses. Ir en barco o hacer un viaje en avión de un lugar a otro puede hacer que te detengan 18 meses. Esto aún tiene que votarlo el Parlamento Europeo.
Los ministros de exteriores europeos deciden que un inmigrante “ilegal” puede estar recluído 18 meses. Ir en barco o hacer un viaje en avión de un lugar a otro puede hacer que te detengan 18 meses. Esto aún tiene que votarlo el Parlamento Europeo.
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martes, 20 de mayo de 2008
La interlingua (lunes 19 de mayo, madrugada del 20)
Antes de regresar con mi grupo de superhéroes, con el añadido del novio de una amiga que ha venido, durante más o menos un mes, a hacer un curso de formación de una plaza pública para la justicia catalana; antes como ya digo de regresar, no puedo evitar hacer algunas fotos al cartel de un bar que hay al acabar el Raval en la Ronda de Sant Pau, a unos cincuenta metros de nuestro edificio.
Desde poco después de mi llegada a Barcelona me había propuesto hacer unas fotos a este bar, un estupendo ejemplo de lo que es Barcelona, España, y este complejo y peculiar mundo del siglo XXI. En su simpático cartel podemos ver una gloriosa muestra de lo que es la lengua que se escribe y se habla en esta zona y en tantos lugares de Barcelona, España, Europa y el mundo entero.
En este cartel es difícil encontrar ninguna lengua en concreto. Ninguna oración o sintagma que respete la gramática de ninguna lengua oficial. Español (o castellano, son inútiles y absurdos los purismos…), inglés, “bangalí”… Todo en uno. Todo es uno.
Después de hacer cuatro fotos el que parece dueño del bar se me acerca y no puedo más que intentar dar una excusa mínimamente verdadera y razonable de mi actitud. Que si soy filólogo, que si me parece interesante la mezcla de lenguas… Le acabo informando de la “pequeña” confusión… Después de leerlo, dice: “Ahhhh… Se me ha mezclado en la cabeza”. Me informa que el resto es “bangalí”, supongo que Bengalí de Bengala, supongo que del mismo lugar que los tigres (entre otras tantas cosas, claro). El hombre es joven y resulta muy amable. Me pregunta que de dónde soy, le digo que de España, pero que del centro, de cerca de Madrid. Me pregunta que si es para un periódico. Le digo que no creo, pero que quién sabe. Le digo que vivo al lado y que vendré con mis amigos algún día después de que me informe de que tienen comida… Y de verdad que me apetece venir. Lamento al irme no haberme presentado y haberle preguntado su nombre.
Y luego hay tanto purista, tanto nacionalista (españolista, catalanista, italiano, de donde sea…) preocupado por las esencias… En este mundo que es tan parecido a como siempre ha sido, pero también tan distinto. En el que es inevitable, irremediable, conveniente, beneficioso que la gente (con más recursos) viaje, que la gente (con menos recursos) emigre… Y por supuesto que hay que regularlo de alguna manera, por supuesto que son positivas ciertas normas en las ciudades, los estados, las lenguas para que convivamos, para que podamos entendernos, pero con dignidad, dignidad para todos y todas, decencia, consciencia, conciencia, mentes abiertas… Porque deben de permanecer ciertos pilares, pero nada es ni debe de ser inmutable.
Con verdadero “liberalismo”, término tan corrompido y manipulado por la derecha.
Hoy que esta Europa aún desunida y asustada se cierra sobre sí misma, se intenta erguir como un fortín, construye decenas de centros de internamiento. Hoy, cuando en Italia Berlusconi promueve el racismo y la violencia contra rumanos y gitanos. Cuando el mismo Gobierno Español parece que corrige, erróneamente, su política inmigratoria. Cuando en Cataluña se preocupan a veces más de supuestas esencias que de las personas.
Pero el futuro es inevitable y nos pillará, de nuevo, inevitablemente desprevenidos. Vendrá borroso, sobre una bicicleta borrosa, y lo cambiará todo. Sin que nos demos cuenta
Hoy, ahora, en esta entrada, intento olvidarme un poco de mí. Porque yo soy yo y los otros. Sí, el mundo es muy complejo.
Desde poco después de mi llegada a Barcelona me había propuesto hacer unas fotos a este bar, un estupendo ejemplo de lo que es Barcelona, España, y este complejo y peculiar mundo del siglo XXI. En su simpático cartel podemos ver una gloriosa muestra de lo que es la lengua que se escribe y se habla en esta zona y en tantos lugares de Barcelona, España, Europa y el mundo entero.
En este cartel es difícil encontrar ninguna lengua en concreto. Ninguna oración o sintagma que respete la gramática de ninguna lengua oficial. Español (o castellano, son inútiles y absurdos los purismos…), inglés, “bangalí”… Todo en uno. Todo es uno.
Después de hacer cuatro fotos el que parece dueño del bar se me acerca y no puedo más que intentar dar una excusa mínimamente verdadera y razonable de mi actitud. Que si soy filólogo, que si me parece interesante la mezcla de lenguas… Le acabo informando de la “pequeña” confusión… Después de leerlo, dice: “Ahhhh… Se me ha mezclado en la cabeza”. Me informa que el resto es “bangalí”, supongo que Bengalí de Bengala, supongo que del mismo lugar que los tigres (entre otras tantas cosas, claro). El hombre es joven y resulta muy amable. Me pregunta que de dónde soy, le digo que de España, pero que del centro, de cerca de Madrid. Me pregunta que si es para un periódico. Le digo que no creo, pero que quién sabe. Le digo que vivo al lado y que vendré con mis amigos algún día después de que me informe de que tienen comida… Y de verdad que me apetece venir. Lamento al irme no haberme presentado y haberle preguntado su nombre.
Y luego hay tanto purista, tanto nacionalista (españolista, catalanista, italiano, de donde sea…) preocupado por las esencias… En este mundo que es tan parecido a como siempre ha sido, pero también tan distinto. En el que es inevitable, irremediable, conveniente, beneficioso que la gente (con más recursos) viaje, que la gente (con menos recursos) emigre… Y por supuesto que hay que regularlo de alguna manera, por supuesto que son positivas ciertas normas en las ciudades, los estados, las lenguas para que convivamos, para que podamos entendernos, pero con dignidad, dignidad para todos y todas, decencia, consciencia, conciencia, mentes abiertas… Porque deben de permanecer ciertos pilares, pero nada es ni debe de ser inmutable.
Con verdadero “liberalismo”, término tan corrompido y manipulado por la derecha.
Hoy que esta Europa aún desunida y asustada se cierra sobre sí misma, se intenta erguir como un fortín, construye decenas de centros de internamiento. Hoy, cuando en Italia Berlusconi promueve el racismo y la violencia contra rumanos y gitanos. Cuando el mismo Gobierno Español parece que corrige, erróneamente, su política inmigratoria. Cuando en Cataluña se preocupan a veces más de supuestas esencias que de las personas.
Pero el futuro es inevitable y nos pillará, de nuevo, inevitablemente desprevenidos. Vendrá borroso, sobre una bicicleta borrosa, y lo cambiará todo. Sin que nos demos cuenta
Hoy, ahora, en esta entrada, intento olvidarme un poco de mí. Porque yo soy yo y los otros. Sí, el mundo es muy complejo.
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