martes, 7 de octubre de 2008

Aeropuertos (lunes 6 de octubre, madrugada del martes)


Todos los aeropuertos se parecen. La maravillosa compañía de vuelos baratos irlandesa ha conseguido lo que parecía imposible: que viaje casi sin nada. Lo consideraré un favor del destino, que últimamente tan pocos favores me hace…

Todos los aeropuertos se parecen. En los más grandes, las bifurcaciones de sus terminales parecen girar sobre sí mismas como intestinos… Me dejo engullir por el engañosamente no tan grande de Stansted, en el que he estado con diversos motivos tantas veces… Cojo un autobús de National Express para desplazarme al de Heathrow.

Todos los aeropuertos se parecen y sus tiendas, y las personas parecen estar solas y desubicadas en todos ellos. La terminal 3 de Heathrow está llena de pakistaníes, indios y orientales. Unas muchachas con burka toman sonrientes unas cocacolas y unas “walkers”.Yo compro en un “Boots” un refresco de limones sicilianos que dice no tener sabores o colorantes artificiales mientras que, entre sus preservadores y edulcorantes artificiales, me advierte en negrita que tiene sulfuro de dióxido.

A las 11 de la noche, las luces verdes y violetas del exterior del aeropuerto tampoco parecen naturales. Las másquinas abrillantadoras, los grandes carteles amarillos, los secadores de manos…

A las 12 casi está solo y abandonado el mismo aeropuerto. Apenas unas cuantas personas le hacemos compañía desde nuestras respectivas soledades. Pasaré solo la noche en el aeropuerto como tantas otras veces. Esperaremos solos a que llegue un nuevo despegue o un nuevo día.

sábado, 4 de octubre de 2008

Comenzando. Una vez más (jueves 2 de octubre, madrugada del viernes)


Leo un artículo de Francisco Mora, en un Cultural de noviembre de 2005, de entre toda las prensa que he conservado estos casi tres años en una clase de intelectualoide Síndrome de Diógenes.

Este catedrático en fisiología afirma que el proceso de envejecimiento comienza alrededor de los treinta años. Dice que es “la edad a la que la sociedad, la familia, los amigos ubican definitivamente al individuo en el papel que va a tener en el futuro. Es la edad, además, en la que se orienta ya una reproducción realizada, el cuidado de los hijos y el mantenimiento, en progresión si se quiere, de posiciones sociales o de otro tipo ya alcanzadas o inmediatamente por alcanzar. Y es ahí cuando comienza el proceso de envejecimiento del individuo humano, en particular de su cerebro…”

Y aquí estoy yo. A cuatro días de irme a Hong Kong. Sin poseer nada de lo mencionado. Y no por un prurito de moderno, radical o bohemio. No. No me importaría saber dónde estoy. Estar en algún sitio. No me importaría poder hablar de una “reproducción realizada”. Haber encontrado la persona con quien realizarla.

Y tampoco me voy ya como aquel que era con apenas veinte años cuando fui un verano a trabajar en lo que saliera en Inglaterra, con mi inglés de enseñanza obligatoria española (que es una bonita forma de llamar a la falta de conocimiento en idiomas), ni cuando apenas a un mes de mi vuelta me fui como tantos jóvenes europeos de clase media (en mi caso más bien media-baja) a estudiar o lo que fuera a una universidad del norte de Europa.

No. Me voy aún más perdido. Triste. Estos días estoy un tanto triste (lo que no favorece nada a mi familia, y menos con mi madre recién operada). El lento veneno del rencor, la melancolía y la tristeza aún duermen en mi cabeza y se despiertan a gritos para sustituírse en la vigilia. Mi vigilia.

A ratos veo un poco de porno y me pongo un poco más triste.

Aunque también voy más aprendido. Sé lo que no he tenido y no tengo.

Borro varias decenas de contactos, hace tiempo inactivos, de la agenda de mi móvil. Vodafone me anima cambiar de número y compañía cuando intenta chantajearme para liberar mi teléfono para usarlo en Hong Kong por haber seguido una secuencia 1-2 y no 2-1 siguiendo sus consejos. Pero creo que un nuevo número tampoco me vendrá mal.

Nuevo número de teléfono. Nuevo destino. Nuevo intento.

Hay algo que debe despertarse en mí. Busco el llamado “estado de flujo”. Busco, desde luego, mentes y cuerpos. Mi mente y mi cuerpo. Mentes que se ajusten recíprocamente a mi mente. Un cuerpo y una mente que me complementen.

Me voy con lo puesto. Un billete de ida y vuelta para que me dejen entrar. Unos dos mil euros entre misérrimas inversiones malvendidas y préstamos familiares (que hará que mi deuda familiar crezca a más de 7000 euros). Libros. Música. Pastillas. Geles, cremas y champúes para intentar cuidar mi mente y mi cuerpo hasta que se quieran a sí mismos, hasta que se encuentren.
Pero no voy a trabajar en cualquier cosa. Es tal vez el último intento. Un último intento para ver quién soy, de lo que soy capaz, lo que me merezco o me reserva el futuro. No quiero dedicar un tercio de las horas de mi vida a producir materia desechable, a materializar productos redundantes. No.

Veremos si valgo, si soy capaz, si he nacido con el talento y puedo realizar el esfuerzo de comunicarme de una forma más profunda y concreta que este difuso y egocéntrico blog. Si soy capaz de encender, de mostrar pequeñas y débiles luces, hacer que crezcan y que sean vistas y recogidas por pequeñas personas desesperanzadas con esperanzas, grandes personas con más fuerzas de las que en estos momentos tengo yo.

Mientras, hasta entonces, hasta dentro de apenas unos días, leo artículos de hace tres años, paseo con mi perro, compro revistas de tendencias por un euro donde las innumerables fotos, los infinitos anuncios y los breves textos parecen hechos por ordenador….

… veo apagada la luz del balcón que aún despierta mi tristeza y me impele a un nuevo comienzo.

Valladolid-Londres-Mumbai-Hong Kong… la vida sigue siendo tan absurda e irónica.

No creo que pueda actualizar este blog hasta entonces. Hasta que sea de nuevo un expatriado para intentar, de nuevo, dejar de ser un expatriado de mí mismo.

Hasta entonces pues.

martes, 30 de septiembre de 2008

Siete días. Una semana (lunes 29 de septiembre, madrugada del 30)

En siete días, en una semana, estaré en Hong Kong.

Después de creer encontrar parte de lo buscado, ingenuamente, a unos no tan tiernos 28 añitos y descubrir, dolorosamente, que no, que era justo lo contrario de lo que quería encontraren mi pequeña capital de provincia y de una extensa y casi desértica región (o Comunidad autónoma, o nación, o lo que haga falta, o lo que sea).

Después de huir, o seguir buscando, buscándome, y perderme en una deprimida escuela de un deprimido distrito al norte de Illinois y un apartamento que debería haber sido acogedor y feliz en Chicago.

Después de seis meses acogido (hasta que el tiempo y la realidad marcaron lo contrario) en Barcelona, sin encontrar tampoco, aunque también con las fuerzas muy menguadas en la búsqueda.

Aquí estoy de nuevo. Con altibajos, sí. Aún aturdido, sí. Pero de nuevo en la búsqueda.

Y, así, después de un mes no sé si descansando, o recargando fuerzas, o deseando que algo, de una puta vez, se cumpla, en esta mi pequeña capital de provincia y su extensa y desértica región, Comunidad Autónoma o lo que sea, en siete días, en una semana, estaré en Hong Kong…

Y mientras, sigo investigando y navegando por el mundo de los estimulantes, los exfoliantes y las vitaminas…

Paseo con mi, ya, viejo perro (catorce años son tantos para él y en ellos he aprendido yo tan poco) por esta ciudad a la que miro desde cierta previsora distancia, también sentimental.

Sigo pensando en cosas y recordando personas que aún rozan mi hipotálamo. Sigo mirando las luces de ventanas de balcones de pisos en los que nunca debería haber estado.

Recorto las páginas que considero que aún debería leer de los periódicos, revistas y suplementos dominicales que acumulo de manera absurda y compulsiva. Leo reseña de películas que vi hace casi dos años, cuando todo parecía tan distinto… Leo una entrevista al crítico literario del “Chicago Reader” de hace casi dos años…El mundo es tan absurdo y clarividente…

Actualizo de este blog de manera titubeante mientras parece que los grandes economistas cometieron un pequeño error de cálculo y los grandes bancos occidentales se hunden.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Breve, espero, inercia (domingo 22 de septiembre, madrugada del 23)

Aquí estoy. Aquí llevo más de 20 días en esta mi ciudad, esta pequeña capital de una Comunidad Autónoma (o región o lo que sea) sin fin y sin gente. Intentando disfrutar de la serenidad de la quietud y los deseos y atenciones imperfectos de la familia.

Nada notable ha ocurrido. Los planes siguen siendo los mismos.

He visto con una vieja amiga esa obra de arte llamada Wall-E.

He tenido algunos sueños desagradables con extrañas imágenes que la biografía “resumida” de Freud de más de 600 páginas que aún no he comenzado a leer aún no me ha enseñado a desentrañar. Otros mucho más descifrables.

He decidido prescindir del zolpidem para dormir y el sueño me tarda en llegar. Cambio la sertralina por el hipérico.

Paseo por supermercados.

Compro algunos días hasta tres periódicos.

Leo y me informo sobre drogas, psicoactivos, marcas blancas, mi próximo destino geográfico y vitaminas.

Aún no me reencontrado como ser humano y aún no me he reencontrado con su género.

He visto a un cangrejo rojo sacudirse, retorciéndose de espaldas en el mostrador de una pescadería, mientras una caja le aprisionaba una pinza. Y me he quedado sin saber qué hacer, mirándolo durante un minuto en la puerta, cuando volvía con mi perro de la biblioteca.

Pero los planes siguen siendo los mismos. Hong Kong. Y encontrarme, reencontrarme como persona, recontarme con el resto de las personas. Encontrar una nueva vida y ser feliz en ella.

Y mientras ultimo los últimos detalles, actualizo este en el piso de mi hermano y su pareja, desde el ordenador de ella. Mientras leo en las noticias que la bolsa se hunde y los gobiernos neoliberales se hacen extrañamente keynesianos e intervencionistas para salvar al capital y a sus dueños.

El mundo sigue siendo muy complejo y este blog raído, confuso y arrítmicamente actualizado es todo lo contrario de lo que debería ser un blog. Supongo.

viernes, 15 de agosto de 2008

The Dark Knight. Más de un año (jueves 14 de agosto, madrugada del 15)

La luna luce llena sobre el mercado de Sant Antoni a las 03:30 de la mañana. Luce llena cuando regreso de ver The Dark Knight.

Por desgracia hay más humanos imperfectos, payasos paranoicos y luchadores que se cansan o se vuelven locos que mayordomos amigables de acento británico y científicos con escrúpulos. Hay demasiados capitanes idiotas que se engañana, entre otros, a sí mismos

Hoy, está madrugada, hace un año y dos días que comencé este blog en un lugar absurdo de los Estados Unidos de América. No sé si han pasado demasiadas cosas o muy pocas. Sí que he cometido demasiados errores y que no he aprendido aún a corregirlos. Y que aún no entiendo, también, demasiadas cosas.

Durante el último mes han ocurrido las mismas. Y he corrido viendo las luces de la noche borrosas al haber olvidado mis gafas mientras escuchaba Origin of Symmetry de Muse.

También han venido a verme mi tía y mi madre preocupadas por mi última tal vez también absurda decisión.

Sí, ya está bastante claro, intentaré quitarme este estado idiota sin esperar ya a la opaca AECI.

A principios de septiembre me voy a Hong Kong.

Adiós acciones de Service Point y la seguridad y todos mis ahorros y ganancias. Intentemos alcanzar al destino olvidando la amígdala del miedo. Busquémonos de nuevo en otro sitio.

Por fortuna para la persona que recuerda/e este blog, los visitantes por error y los escasos robots perdidos del google, supongo, espero, que allí ganará en algo, será de manera seguramente inevitable levemente menos egocéntrico, tal vez levemente más interesante para los occidentales. No es seguro. Quién sabe.

Y tal vez, antes, escriba de machos alfas mutantes e inteligencias intuitivas y emocionales.

Por hoy es tal vez demasiado. Demasiado tarde. Son ya casi las cinco. No estoy seguro de si me invade el sueño.

Evidentemente, soy un caballero oscuro muy poco heroico.

domingo, 6 de julio de 2008

Días de años (sábado 5 de julio, madrugada del 6)

Como un milimétrico y absurdo viaje a hace un año de mi mente, sueño la madrugada del tres.
Como otra pseudorrepetición entrelazada a hace más de dos años, veo Kill Bill en televisión.

Oigo el ruido de las olas en la playa de la Mar Bella. Cuerpos de hombres desnudos, parejas de hombres, apenas mujeres.
Recorro Barcelona en metro y autobús con mi Ipod.
Llamo para anular mi cita de los miércoles, lo único que existe en mi agenda, cuando ya llego de nuevo diez minutos tarde, corriendo y sudando.
No me convence en exceso lo poco que logro leer de "El arte de amar" de Fromm.
Recorro Barcelona en metro y autobús con mi Ipod. Oigo el ruido de las olas.

Por (largos) momentos siento que no avanzo, que no me estoy irguiendo.
Es una pena que Tarantino, además de rodar tan bien, y su gusto con las imágenes y los sonidos, no sea profundo... Pasa más veces de las deseables... Otro recuerdo entrelazado.

Una vez más, un virus se ha apoderado de mi portátil recordándome, para que no olvide, ninguno de mis errores.

La crisis económica, pese a los deseos del Gobierno, es ya innnegable.
Me quedan 200 euros. Si me devuelven lo de hacienda, 800.
En todos los sentidos, yo he sido más rápido.

domingo, 29 de junio de 2008

Corriendo hacia Cataluña (sábado 28 de junio, madrugada del 29)

Decido correr hasta la Plaza Cataluña para sacar casi los últimos euros de mis casi inexistentes ahorros de uno de los maravillosos bancos estadounidenses que intentaron ganar demasiado dinero, y ya es redundancia, con la hipotecas basura.

Son las dos y media de la mañana. Los Chemical Brothers suenan en mi cabeza.

Hay algunas chicas negras apostadas en algunos portales, algunas atractivas, hablando con algunos hombres, algunos clientes, algunos proxenetas.

Se nota que ha sido el Día del Orgullo porque hay más chicos de la mano que de costumbre. La Plaza de la Universidad está llena.

El chico de una pareja heterosexual se me queda mirando, no sé si al pequeño bulto que marcan mi pantalón estilo culote o por lo extraño de ver a alguien corriendo a las dos y media de la mañana para sacar dinero.

Pensaba haberme duchado para ir con mis amig@s al Sutton, al parecer una discoteca muy “cool” e “in” y elitista de Barcelona. Pero aunque no son aún las tres decido hacer alguna pesa, ducharme y leer un poco.

Antes, como cerezas. Creo esta entrada.