Al poco de llegar a casa de rebajar las expectativas y acabar con una de las luces traseras de mi coche, me llama mi compañero catalán para decirme que él y su compañera de piso vienen a Chicago a tomar algo por Licoln Park. Quedamos en la esquina de Fullerton con Clark y, desde allí, intentamos buscar un sitio para aparcar.
La zona parece que tiene cierto ambiente, se ven bares y restaurantes, gente joven, cerca está De Paul University. Después de un rato encontramos un lugar en el que creemos que está permitido aparcar. Mi compañero quiere ir a una zona que dice haber visto antes, pero no sabemos si está lejos caminando desde aquí. Preguntamos a una pareja de hombres, calvo y grande uno, bajito el otro. El calvo nos dice que está un poco lejos andando, que si queremos nos llevan en coche. Como insisten un poco y parecen amables, dejamos que nos lleven. Nos montan en un Pontiac deportivo. Son una pareja curiosa. Descienden de polacos. El bajito nos dice que "Victorial Abril" es la mujer de sus sueños. Nos habla de Plácido Domingo, de películas de Almodovar, de si van a rodar una sobre Hernán Cortés... Nos pregunta por los últimos trabajos de "Assumpta Serna". Su amigo parece ser del tipo deportes. Son una pareja singular. Cuando llegamos nos señalan varios restaurantes donde podemos cenar bien, aunque admiten que son un poco caros. El hombre grande nos recomienda no hacer mucho caso si se nos acerca algún negro ¡¡!!
Ya en la zona picamos algo en una terraza al aire libre en un sitio muy normalito. Caminamos por las calles. La compañera de piso del chico catalán, a la que vino a ver su novio la semana pasada, me pregunta si soy de los solteros o de los que echan de menos a su pareja. Le contesto que, por desgracia, estoy en los dos grupos, Hablamos. Ella se queja de que esto no era lo que nos habían contado, de que habiéndolo sabido a lo mejor no hubiera venido... Y tiene algo de razón, pero le señalo la suerte que tiene. En sus distrito le pagan 800$ dólares más que a mí. Ha venido su novio, profesor de psicología de la Universidad de Jaén, y han estado unos días en Nueva York, va a pasar unos días a Boston por "Thanks Giving", cuando regrese tendrá la casa que estaban amueblando su novio y ella en el centro de Jaén.
En fin...
Caminamos un rato más. Volvemos andando hasta mi coche. Les dejo junto al suyo en el Loop. Regreso a mi apartamento conduciendo por las calles desiertas, entre los rascacielos de Chicago.
sábado, 6 de octubre de 2007
Great Expectations (Sábado 22 de septiembre)
Hace unos días, cuando iba aún de noche a la parada del tren, vi un cartel sobre solter@s en la zona con una dirección de internet. Como aquí es algo que, por esta bendita sociedad, sus horarios, sus hábitos, tiene cierto uso, un día me metí en la página y les di mi número de teléfono, mi correo-e y los datos típicos... A los pocos días me llamaron, pero no pude hablar y lo hicieron alguna vez más, sin que pusiera yo mucho interés.
Finalmente, el viernes, mientras comía en el restaurante "La Ponderosa", en Waukegan, me llama una simpática señora preguntándome por mi vida, quién soy, lo que busco... Me pilla de buen humor y charlamos un poco La empresa/agencia se llama "Great Expectations"... Me concierta una cita al día siguiente a las 2 de la tarde con una "consultant" en el centro de Chicago. Me digo que vamos a pasarnos y, al menos, conocer un poco más de esta sociedad.
Me levanto no muy temprano, y antes de ir a "mi cita", me paso por el banco para ingresar mi primer cheque quincenal de 1241$. Después de que mi compañera catalana luchara por ello, conseguimos que nos pagaran también a las tres personas que, quién sabe por qué, aún no tenemos número de la seguridad social. Parece que sus excusas sobre que no es legal pagarnos sin el número bendito no se sostenían muy bien cuando estábamos trabajando, eso sí, de manera ilegal sin el mismo bendito número.
La empresa/agencia, está en North Michigan, en el centro de Chicago, en la que compruebo que es la zona comercial, de oficinas, restaurantes y comercios de "Ermenegildo", "Ralph"... incluso llego a ver un "Mango". Para mi cita puedo aparcar de manera gratuita en un aparcamiento que asciende de manera circular (si no serían 20$ la hora), a modo de escalera de caracol, en un gran edificio... Aparco y voy al rascacielos que está junto a éste, donde me presento a mi cita más de media hora tarde, después de haberme perdido por la calle "Michigan". Un portero negro apunta mis datos y me acompaña al ascensor.
En la oficina relleno una ficha y se la entrego a una secretaria de considerable sobrepeso. También he tenido que traer mi pasaporte y mi tarjeta débito para que comprueben que soy quien digo ser. A los pocos minutos me recibe "Loraine", una atractiva mujer rubia de no más de cuareintapico años (supongo). Es agradable y, no sé exactamente por qué, al poco me encuentro contándole mi vida, mi pasado, lo que deseo, y lo que ha sido mi última, única relación. Según ella, mi perfil encaja de maravilla en la agencia. Dice que me va a dejar con un vídeo y que me va a traer varios perfiles que, por lo indicado, se pueden ajustar al mío, que los mire sin prisas y seleccione aquellos que me puedan interesar... Me trae "los perfiles", sale de la habitación, los miro... casi todas son, como en el "Chicago Reader", "easy going" y "down to the earth", lo que estaría bien, para variar... En cualquier caso, me temo que esta mujer no sospecha que no es tan simple, que no soy tan simple, y menos en estos momentos... Cuando vuelve, parece extrañada de que no haya seleccionado ninguno. Pese a todo me dice que ha cogido varios de manera rápida, que tiene 2000 personas suscritas sólo en Illinois...
... y entonces viene lo divertido. Me dice que no es "unexpensive".... El sistema.... Internet, claro. Te hacen unas "fotos profesionales".Y algunas actividades para conocer gente. Y, bueno, como oferta promocional, 225$ al comienzo y 50$ al mes durante dos años... Le comento que me parece bien, que me lo pienso y eso... Me dice que esa oferta es sólo si digo que sí ya. Que si no son 1000$ y 100$ al mes... Le comento que algo sé de técnicas comerciales, pero que yo soy de pensarme más las cosas... Y que, como ella misma ha dicho que es la inversión más importante de nuestras vidas, una inversión para poder ser felices, pues que precisamente por eso no hay que precipitarse... aunque sigue siendo agradable, parece que sabe que conmigo no va a hacer "una venta"... Nos despedimos educadamente...
Intento aprovechar que tengo aparcamiento gratis para andar por la zona. Me pongo un poco triste viendo las tiendas. Compruebo que los H&M son iguales en todo el mundo.
Como hacía varios días que no me pasaba nada con el coche, al salir del aparcamiento con cuidado de no rozar los coches del al lado, doy para atrás sin mirar y me dejo una luz de freno contra el parachoques trasero reforzado en metal de un puñetero todoterreno americano.
Me cuesta cada vez un poco más tener "Great Expectations".
Finalmente, el viernes, mientras comía en el restaurante "La Ponderosa", en Waukegan, me llama una simpática señora preguntándome por mi vida, quién soy, lo que busco... Me pilla de buen humor y charlamos un poco La empresa/agencia se llama "Great Expectations"... Me concierta una cita al día siguiente a las 2 de la tarde con una "consultant" en el centro de Chicago. Me digo que vamos a pasarnos y, al menos, conocer un poco más de esta sociedad.
Me levanto no muy temprano, y antes de ir a "mi cita", me paso por el banco para ingresar mi primer cheque quincenal de 1241$. Después de que mi compañera catalana luchara por ello, conseguimos que nos pagaran también a las tres personas que, quién sabe por qué, aún no tenemos número de la seguridad social. Parece que sus excusas sobre que no es legal pagarnos sin el número bendito no se sostenían muy bien cuando estábamos trabajando, eso sí, de manera ilegal sin el mismo bendito número.
La empresa/agencia, está en North Michigan, en el centro de Chicago, en la que compruebo que es la zona comercial, de oficinas, restaurantes y comercios de "Ermenegildo", "Ralph"... incluso llego a ver un "Mango". Para mi cita puedo aparcar de manera gratuita en un aparcamiento que asciende de manera circular (si no serían 20$ la hora), a modo de escalera de caracol, en un gran edificio... Aparco y voy al rascacielos que está junto a éste, donde me presento a mi cita más de media hora tarde, después de haberme perdido por la calle "Michigan". Un portero negro apunta mis datos y me acompaña al ascensor.
En la oficina relleno una ficha y se la entrego a una secretaria de considerable sobrepeso. También he tenido que traer mi pasaporte y mi tarjeta débito para que comprueben que soy quien digo ser. A los pocos minutos me recibe "Loraine", una atractiva mujer rubia de no más de cuareintapico años (supongo). Es agradable y, no sé exactamente por qué, al poco me encuentro contándole mi vida, mi pasado, lo que deseo, y lo que ha sido mi última, única relación. Según ella, mi perfil encaja de maravilla en la agencia. Dice que me va a dejar con un vídeo y que me va a traer varios perfiles que, por lo indicado, se pueden ajustar al mío, que los mire sin prisas y seleccione aquellos que me puedan interesar... Me trae "los perfiles", sale de la habitación, los miro... casi todas son, como en el "Chicago Reader", "easy going" y "down to the earth", lo que estaría bien, para variar... En cualquier caso, me temo que esta mujer no sospecha que no es tan simple, que no soy tan simple, y menos en estos momentos... Cuando vuelve, parece extrañada de que no haya seleccionado ninguno. Pese a todo me dice que ha cogido varios de manera rápida, que tiene 2000 personas suscritas sólo en Illinois...
... y entonces viene lo divertido. Me dice que no es "unexpensive".... El sistema.... Internet, claro. Te hacen unas "fotos profesionales".Y algunas actividades para conocer gente. Y, bueno, como oferta promocional, 225$ al comienzo y 50$ al mes durante dos años... Le comento que me parece bien, que me lo pienso y eso... Me dice que esa oferta es sólo si digo que sí ya. Que si no son 1000$ y 100$ al mes... Le comento que algo sé de técnicas comerciales, pero que yo soy de pensarme más las cosas... Y que, como ella misma ha dicho que es la inversión más importante de nuestras vidas, una inversión para poder ser felices, pues que precisamente por eso no hay que precipitarse... aunque sigue siendo agradable, parece que sabe que conmigo no va a hacer "una venta"... Nos despedimos educadamente...
Intento aprovechar que tengo aparcamiento gratis para andar por la zona. Me pongo un poco triste viendo las tiendas. Compruebo que los H&M son iguales en todo el mundo.
Como hacía varios días que no me pasaba nada con el coche, al salir del aparcamiento con cuidado de no rozar los coches del al lado, doy para atrás sin mirar y me dejo una luz de freno contra el parachoques trasero reforzado en metal de un puñetero todoterreno americano.
Me cuesta cada vez un poco más tener "Great Expectations".
Etiquetas:
Chicago,
chicago reader,
coche,
ermenegildo,
great expectations,
hm,
illionis,
internet,
la ponderosa,
loraine,
north michigan,
ralph lauren,
seguridad social,
solteros,
todoterreno
viernes, 5 de octubre de 2007
Miss XXX (martes 18 de septiembre)
Miss XXX es mi mentora.Las XXX no tiene nada que ver con la pornografía. Sólo que no creo que deba decir aquí su nombre.
Miss XXX se ofreció para ser mi mentora al poco de concerme. Ahora se supone que parte de su jornada laboral (30 horas al año) consiste en orientarme.
Miss XXX es una mujer de mediana edad (soy muy malo para las edades de las mujeres de mediana edad, ¿estará en las cuarentena?), en muchas cosas, muy norteamericana. Pero, en mi caso, eso resulta positivo. Entusiasta en sus expresiones, curiosa, por lo general positiva en sus planteamientos.
En algunas cuestiones, su situación me recuerda a la mía.Parece que no ha tenido mucha suerte ultimamente. Ella es de Waukegan, pero acaba de llegar de ser profesora en Florida. Fue para mejorar su situación, pero al poco sobraban unos cuantos miles de profesores... Antes estuvo más de diez años de profesora en Waukegan. Su padre trabajaba en el ayuntamiento en los 70 (y en cuestiones políticas), cuando Waukegan comezó a tener problemas raciales, primero con la minoría negra, luego con la hispana...
Miss XXX, como tantas otras personas en los Estados Unidos dejó todo el mobiliario de sus casa en Waukegan en un "container". Cuando ha regresado, la empresa le ha dicho que, por un error, y por no tener nombre, lo han tirado todo... Lo que resulta un poco extraño, siendo los muebles de una norteamericana de clase media y teniendo en cuenta que aquí hacen una "garage sale" para vender las estanterías viejas del cuarto de baño...
Miss XXX tiene cuatro hijos pequeños, uno de ellos con síndrome de down. Las últimas semanas han vivido en una casa vacía. La empresa de containers le ha ofrecido 500$. Lo que le han costado dos colchones.
Miss XXX ha estado casada dos veces. La última, con un italiano (del cual usa el apellido), con el que no sé si sigue casada, está separada, divorciada... que pasa algún tiempo con ella (de los cuatro hijos que tiene, dos son con el italiano) y de vez en cuando se vuelve por un tiempo indefinido e impreciso a Italia...
Y pese a todo, Miss XXX intenta ayudarme, animarme, comprende que no nos dan información ni nos prestan especial caso, se hace partícipe de mis devenires e incidencias...
Hay días en que Miss XXX nos reímos de nuestras vidas afectivas, vitales, laborales... Otros, pese a su aparente alegría, la noto un poco triste. Hay días en que pensamos que necesitaríamos descansar un poco. O tener un poco más de suerte.
Miss XXX se ofreció para ser mi mentora al poco de concerme. Ahora se supone que parte de su jornada laboral (30 horas al año) consiste en orientarme.
Miss XXX es una mujer de mediana edad (soy muy malo para las edades de las mujeres de mediana edad, ¿estará en las cuarentena?), en muchas cosas, muy norteamericana. Pero, en mi caso, eso resulta positivo. Entusiasta en sus expresiones, curiosa, por lo general positiva en sus planteamientos.
En algunas cuestiones, su situación me recuerda a la mía.Parece que no ha tenido mucha suerte ultimamente. Ella es de Waukegan, pero acaba de llegar de ser profesora en Florida. Fue para mejorar su situación, pero al poco sobraban unos cuantos miles de profesores... Antes estuvo más de diez años de profesora en Waukegan. Su padre trabajaba en el ayuntamiento en los 70 (y en cuestiones políticas), cuando Waukegan comezó a tener problemas raciales, primero con la minoría negra, luego con la hispana...
Miss XXX, como tantas otras personas en los Estados Unidos dejó todo el mobiliario de sus casa en Waukegan en un "container". Cuando ha regresado, la empresa le ha dicho que, por un error, y por no tener nombre, lo han tirado todo... Lo que resulta un poco extraño, siendo los muebles de una norteamericana de clase media y teniendo en cuenta que aquí hacen una "garage sale" para vender las estanterías viejas del cuarto de baño...
Miss XXX tiene cuatro hijos pequeños, uno de ellos con síndrome de down. Las últimas semanas han vivido en una casa vacía. La empresa de containers le ha ofrecido 500$. Lo que le han costado dos colchones.
Miss XXX ha estado casada dos veces. La última, con un italiano (del cual usa el apellido), con el que no sé si sigue casada, está separada, divorciada... que pasa algún tiempo con ella (de los cuatro hijos que tiene, dos son con el italiano) y de vez en cuando se vuelve por un tiempo indefinido e impreciso a Italia...
Y pese a todo, Miss XXX intenta ayudarme, animarme, comprende que no nos dan información ni nos prestan especial caso, se hace partícipe de mis devenires e incidencias...
Hay días en que Miss XXX nos reímos de nuestras vidas afectivas, vitales, laborales... Otros, pese a su aparente alegría, la noto un poco triste. Hay días en que pensamos que necesitaríamos descansar un poco. O tener un poco más de suerte.
Etiquetas:
container,
divorciarse,
florida,
garage sale,
italiano,
mentora,
miss xxx,
norteamericana,
pornografía,
síndrome de down,
Waukegan
Poniendo baterías (domingo 16 de septiembre)
Me levanto tarde.
Me conecto a internet.
Compro el cubo de una fregona.
Intento ver al amable hombre norteamericano que me recargó la batería.
En la casa de al lado hay un grupo de jóvenes que juega a un juego parecido, al menos desde lejos, a "la rana" española... Le pregunto a una chica si tienen una llave (más bien hago el gesto, no sé la palabra en inglés...), porque tengo que cambiar la batería del coche... Llama a un chico, me dice que cree que sí, saca una caja de herramientas, trae tres destornilladores... Le comento que no creo que eso sea lo que nesite con una sonrisa. Se acerca al coche (que está aparcado en la acera). Comprueba que no van a ser de mucha utilidad. Busca y trae unas llaves. Le digo que nunca he cambiado una batería (para ver si hay suerte y me la cambia él). Me contesta que él tampoco... Comento que somos los dos vírgenes en esto de cambiar baterías, que a ver cómo nos sale... Parece ser fácil. Rojo con rojo, verde con verde. Él me ayuda a desentornillar y atornillar. Se llama Ned, es un típico y rubio norteamericano de mi edad o algo menos. Me dice que su mujer trabaja como psicóloga en una escuela cerca de Waukegan. Que estuidió español unos meses en Sevilla. Le digo que en no mucho tiempo pienso clebrar una pequeña fiesta de inauguración en mi apartamento. Que si quieren, están invitados. Me contesta que estupendo, que claro que irán.
He tenido que venir a los Estados Unidos para aprender a cambiar una batería.
Decido coger el coche para ver si funciona realmente, comprar un microondas y buscar un sitio para cenar. No quedan microondas básicos ni en el Target ni en el K-Mart. Sin ninguna dirección preconcebida, sigo conduciendo. Llego a uno de los típicos polígonos donde entro en un lugar llamado "Captain Hook Fish&Chicken", en el que espero que no todas sus especialidades vengan del mismo lugar... Soy el único "blanco", toda la clientela es negra y los trabajadores hispanos. Pruebo uno de los "Fish&Chips" peores de mi vida. Un chico negro con un parche del mismo color en un ojo que no parece trabajador ni un figurante impuesto por el nombre del lugar, me dice algo. No le entiendo. La verdad es que a casi todos los españoles nos cuesta más entender a los negros (no se me ocurre otra manera de decirlo). Descubro que me está preguntando si soy profesor. ¿Ya se me nota? ¿Es que los profesores somos las únicas personas que comemos en lugares como éste? ¿Los únicos blancos que nos internamos en zonas como ésta?
Regreso a mi apartamento en coche por las calles oscuras y solitarias de Chicago en una noche de domingo, bajo sus metros elevados, entre sus polígonos, sus restaurantes mejicanos, sus letreros de calles perpendiculares, sus solares, sus lugares que de tan feos que son a veces, como dice mi compañero catalán, resultan hermosos.
Me conecto a internet.
Compro el cubo de una fregona.
Intento ver al amable hombre norteamericano que me recargó la batería.
En la casa de al lado hay un grupo de jóvenes que juega a un juego parecido, al menos desde lejos, a "la rana" española... Le pregunto a una chica si tienen una llave (más bien hago el gesto, no sé la palabra en inglés...), porque tengo que cambiar la batería del coche... Llama a un chico, me dice que cree que sí, saca una caja de herramientas, trae tres destornilladores... Le comento que no creo que eso sea lo que nesite con una sonrisa. Se acerca al coche (que está aparcado en la acera). Comprueba que no van a ser de mucha utilidad. Busca y trae unas llaves. Le digo que nunca he cambiado una batería (para ver si hay suerte y me la cambia él). Me contesta que él tampoco... Comento que somos los dos vírgenes en esto de cambiar baterías, que a ver cómo nos sale... Parece ser fácil. Rojo con rojo, verde con verde. Él me ayuda a desentornillar y atornillar. Se llama Ned, es un típico y rubio norteamericano de mi edad o algo menos. Me dice que su mujer trabaja como psicóloga en una escuela cerca de Waukegan. Que estuidió español unos meses en Sevilla. Le digo que en no mucho tiempo pienso clebrar una pequeña fiesta de inauguración en mi apartamento. Que si quieren, están invitados. Me contesta que estupendo, que claro que irán.
He tenido que venir a los Estados Unidos para aprender a cambiar una batería.
Decido coger el coche para ver si funciona realmente, comprar un microondas y buscar un sitio para cenar. No quedan microondas básicos ni en el Target ni en el K-Mart. Sin ninguna dirección preconcebida, sigo conduciendo. Llego a uno de los típicos polígonos donde entro en un lugar llamado "Captain Hook Fish&Chicken", en el que espero que no todas sus especialidades vengan del mismo lugar... Soy el único "blanco", toda la clientela es negra y los trabajadores hispanos. Pruebo uno de los "Fish&Chips" peores de mi vida. Un chico negro con un parche del mismo color en un ojo que no parece trabajador ni un figurante impuesto por el nombre del lugar, me dice algo. No le entiendo. La verdad es que a casi todos los españoles nos cuesta más entender a los negros (no se me ocurre otra manera de decirlo). Descubro que me está preguntando si soy profesor. ¿Ya se me nota? ¿Es que los profesores somos las únicas personas que comemos en lugares como éste? ¿Los únicos blancos que nos internamos en zonas como ésta?
Regreso a mi apartamento en coche por las calles oscuras y solitarias de Chicago en una noche de domingo, bajo sus metros elevados, entre sus polígonos, sus restaurantes mejicanos, sus letreros de calles perpendiculares, sus solares, sus lugares que de tan feos que son a veces, como dice mi compañero catalán, resultan hermosos.
Etiquetas:
batería,
captain hook,
coche,
Estados Unidos,
k-mart,
microondas,
polígonos,
restaurantes mejicanos,
sevilla,
solares,
target,
virginidad
Dolores O'Riordan y El Café Ibérico (sábado 15 de septiembre)
Finalmente, el viernes, después de una hora hablando con una simpática teleoperadora hispana, consigo conectarme a internet. Me instalo el voipbuster y hablo con mi madre, y con una amiga durante horas del últimamente, lamentablemente, único tema. Y me acuesto una vez más tarde, por lo que no me levanto, por una vez en la semana, muy pronto.
La noche del viernes me ha llamado uno de mis compañeros catalanes de Schaumburg para avisarme de que van a venir unos cuantos (me lo dijo también una compañera catalana de Waukegan) a Chicago, al festival celta... Por lo que me acerco al Target a cambiar el barato edredón nórdico, que compré en color violeta, por uno azul para que combine mejor con mis sábanas rojas, y al "Microcomputer" a comprar unos cascos para hablar con el voip. Más tarde, cojo la línea, también azul, del metro aéreo que me lleva al Loop.
Cuando llego al centro de Chicago, quedo con mi compañero en la Plaza con las fuentes "cibernéticas", junto al Millennium Park. Después, vamos junto al resto de españoles, en su mayor parte españolas, y de Waukegan, que están en el parque como buenas españolas con su "calimocho". Suena música celta, y una especie de orfeones donostiarras en plan más gaélico.
Conozco a una profesora española que está en el distrito de Woodstock, que nos pide los teléfonos para poder quedar con gente, y que se muere de envidia al entererse que vivo en Chicago, en Wicker Park, por 650$, porque, dice, vivir en Woodstock es como vivir en un hoyo. Y pese a todo es su segundo año.
Y conozco también al novio de la compañera de piso de mi conocido de Schamburgh, que es profesor de Psicología en la Universidad de Jaén y que ha venido a verla. Hace unos días estuvieron en Nueva York. Pienso en lo fácil que es todo, hasta lo un poco difícil, cuando se desea.
Poco a poco, va anocheciendo frente los rascacielos, empieza a notarse levemente el frío (desde que he llegado, salvo esta noche durmiendo y ahora, ha hecho siempre calor) y la gente comienza a irse. Aún no son ni las 9, y curiosamente en pocos minutos va a tocar Dolores O'Riordan, la antigua cantante de "The Cranberries", pero en Chicago no parece ser especialmente conocida y, mientras en España el parque estaría a rebosar, aquí cada vez queda menos gente.
Me quedaría a escucharla (aunque debería hablar sobre royalties con sus excompañeros de grupo, pues los primeros temas son de su antigua banda), pero mi compañero ha quedado con profesores españoles de Schamburgh en El Café Ibérico, por lo que él, la chica catalana y yo nos vamos del cada vez menos multitudinario concierto.
Cuando vamos a coger su coche de un aparcamiento, nos cruzamos con un grupo de gente de mediana edad vestida con ropa de gala que sale de un concierto de música clásica. La chica catalana habla de los tacones de las mujeres y ( e irónicamente) de la dificultad de llevarlos bien. Yo, me acuerdo de otras piernas y otros tacones.
El Café Ibérico se parece a cualquier establecimiento hostelero español, sobre todo, en una cosa: todos sus camamareros son hispanos. En las paredes hay supuestos bonitos dibujos de las diferentes regiones de España. El grupo es curioso. Algunos de ellos, como por ejemplo un matrimonio que vino de Melilla hace ya más de dos años (a ella, al no hablar inglés, le dieron un trabajo de administrativa en la escuela), les gusta hacer más de una hora de viaje para ir a los "malls" con las tiendas outlet de las marcas americanas (Ralph, Calvin, Guess...) y algunas europeas. Por supuesto, esos oultets están cerca de Waukegan, no se Schamburgh. Me comentan también que mi coche, pese a ser viejo, me durará, porque es como un Toyota Corolla (de su época, claro).
Sobre las 12, mi compañero catalán su compañera de piso y el novio de ésta nos acercan a mi compañera de Waukegan y a mí a nuestros respectivos apartamentos. Cuando ven mi barrio sienten envidia al ver una zona con bares, casitas y aceras.
La noche del viernes me ha llamado uno de mis compañeros catalanes de Schaumburg para avisarme de que van a venir unos cuantos (me lo dijo también una compañera catalana de Waukegan) a Chicago, al festival celta... Por lo que me acerco al Target a cambiar el barato edredón nórdico, que compré en color violeta, por uno azul para que combine mejor con mis sábanas rojas, y al "Microcomputer" a comprar unos cascos para hablar con el voip. Más tarde, cojo la línea, también azul, del metro aéreo que me lleva al Loop.
Cuando llego al centro de Chicago, quedo con mi compañero en la Plaza con las fuentes "cibernéticas", junto al Millennium Park. Después, vamos junto al resto de españoles, en su mayor parte españolas, y de Waukegan, que están en el parque como buenas españolas con su "calimocho". Suena música celta, y una especie de orfeones donostiarras en plan más gaélico.
Conozco a una profesora española que está en el distrito de Woodstock, que nos pide los teléfonos para poder quedar con gente, y que se muere de envidia al entererse que vivo en Chicago, en Wicker Park, por 650$, porque, dice, vivir en Woodstock es como vivir en un hoyo. Y pese a todo es su segundo año.
Y conozco también al novio de la compañera de piso de mi conocido de Schamburgh, que es profesor de Psicología en la Universidad de Jaén y que ha venido a verla. Hace unos días estuvieron en Nueva York. Pienso en lo fácil que es todo, hasta lo un poco difícil, cuando se desea.
Poco a poco, va anocheciendo frente los rascacielos, empieza a notarse levemente el frío (desde que he llegado, salvo esta noche durmiendo y ahora, ha hecho siempre calor) y la gente comienza a irse. Aún no son ni las 9, y curiosamente en pocos minutos va a tocar Dolores O'Riordan, la antigua cantante de "The Cranberries", pero en Chicago no parece ser especialmente conocida y, mientras en España el parque estaría a rebosar, aquí cada vez queda menos gente.
Me quedaría a escucharla (aunque debería hablar sobre royalties con sus excompañeros de grupo, pues los primeros temas son de su antigua banda), pero mi compañero ha quedado con profesores españoles de Schamburgh en El Café Ibérico, por lo que él, la chica catalana y yo nos vamos del cada vez menos multitudinario concierto.
Cuando vamos a coger su coche de un aparcamiento, nos cruzamos con un grupo de gente de mediana edad vestida con ropa de gala que sale de un concierto de música clásica. La chica catalana habla de los tacones de las mujeres y ( e irónicamente) de la dificultad de llevarlos bien. Yo, me acuerdo de otras piernas y otros tacones.
El Café Ibérico se parece a cualquier establecimiento hostelero español, sobre todo, en una cosa: todos sus camamareros son hispanos. En las paredes hay supuestos bonitos dibujos de las diferentes regiones de España. El grupo es curioso. Algunos de ellos, como por ejemplo un matrimonio que vino de Melilla hace ya más de dos años (a ella, al no hablar inglés, le dieron un trabajo de administrativa en la escuela), les gusta hacer más de una hora de viaje para ir a los "malls" con las tiendas outlet de las marcas americanas (Ralph, Calvin, Guess...) y algunas europeas. Por supuesto, esos oultets están cerca de Waukegan, no se Schamburgh. Me comentan también que mi coche, pese a ser viejo, me durará, porque es como un Toyota Corolla (de su época, claro).
Sobre las 12, mi compañero catalán su compañera de piso y el novio de ésta nos acercan a mi compañera de Waukegan y a mí a nuestros respectivos apartamentos. Cuando ven mi barrio sienten envidia al ver una zona con bares, casitas y aceras.
Etiquetas:
café ibérico,
calvin,
dolores o'riordan,
guess,
loop,
millennium park,
piernas,
ralph lauren,
schaumburg,
tacones,
target,
the cranberries,
voipbuster,
wicker park,
woodstock
lunes, 1 de octubre de 2007
Hepatitis B, seguros médicos y Open House (jueves 13 de septiembre)
Me levanto, una vez más, a las 4:45 de la mañana. Es aún de noche. Hoy,a las 6 de la tarde, tenemos Open House, los padres que lo desean vienen a conocer la escuela y a los profesores. Los de 8º grado de manera obligatoria para saber sobre la graduación.
A las 2, después del trabajo, mi compañero de programa bilíngüe, el profesor de matemáticas, oriundo de Belice y con mujer cubana (estudio ingeniería allí, se conocieron y ahora esperan su segundo hijo, con más o menos mi edad, creo) me lleva al Lincoln Center. Ambos vamos a vacunarnos de la Hepatitis B bajo sugerencia del distrito. Dos semanas antes de venir me hice una analítica completa de sangre, enfermedadades venéreas incluídas (tal vez lo debería haber hecho antes, tal vez lo hice como catarsis) y sé que no tengo nada, pero bueno, si les hace ilusión pues también nos vacunamos (a una de mis comapañera españolas una compañera de su escuela le dijo que era también para vacunarse del Sida ¿¿??).
Después de vacunarme compruebo que aún no ha llegado mi número de la seguridad social, y que por lo tanto aún no voy a cobrar. Y descubro que, cuando lo tenga, hay dos clases de seguros médicos para elegir, con sus ventajas e inconvenientes (que también tendré que descubrir). A mi compañero el año pasado le hicieron un chequeo un día en el corazón y, "por suerte", gracias al seguro "sólo" le tocó pagar 500$ de la factura de 5000$.Mi compañero me lleva a comer al mismo lugar mejicano nada interesante en el que estuve hace unas semanas. Después, me dirijo a la escuela.
Como no han llegado mis compañeros leo un correo muy cariñoso de una amiga dándome ánimos y explicándome la vida de manera inteligible, pero dificil de seguir y no lamentar.
Más tarde, estamos todos, el profesorado y lo padres que han venido en el gimnasio. Los típicos discursos habituales. Algunas notas sobre normas y disciplina. Cuando acaba, vienen a nuestras clases para conocernos. Primero habla mi compañera española, que es la "Team Leader", después mi compañero de Belice. Y después yo. Les aclaro que estamos allí para ayudarles, para ayudar a sus hijos a tener en los Estados Unidos la misma vida que los que han nacido allí, para que aprendan inglés lo antes posible y, sin perder su lengua o cultura, pasen lo antes a "regular" y salgan de "bilingual", para que puedan tener las mismas oportunidades. Les digo que no somos la policía, y que no nos importa quien tiene o no papeles (les pongo como ejemplo que yo acabo de llegar y todavía no tengo mi número de la seguridad social), que si tienen cualquier problema nos lo pueden comentar (aunque no es que a mí me falten) e intentaremos ayudarles en lo que podamos.
Despues, dos anécdotas y media más o menos divertidas. Primero unos padres vienen diciendo que he llamado estúpido a su hijo y que le he pedido bajarse los pantalones. Lo primero era falso. Lo segundo no. Les explico cómo él y un compañero hicieron ciertos comentarios sobre el posible género de un chico y me pareció que era la única manera de poder comprobar el género de cada uno. Que por supuesto era con motivos didácticos, porque no pienso aceptar comentarios homófobos en mi clase y que, claro, nadie se bajó los pantalones. Me comentan que ese chico, con el que le he sentado, es el que habla y no deja atender a su hijo. Todo queda más claro cuando les enseño la caja de chinchetas que tuve que confiscar a su hijo.
Una madre cree que su hijo debería estar en un nivel de inglés más avanzado de en el que está. Yo no lo creo especialmente, pero prometo averiguarlo y comentarle las posibilidades.
Por último, lo más divertido. Viene un alumno de 8º con su padre, la mitad de alto que yo, pero el doble de ancho, como una especie de remedo de Pancho Villa, pero con bigote rojizo. El aliento le huele a alguna copita de más. Está muy ofendido porque pregunté a su hijo si era "ganguero". Le digo que es verdad, que se lo pregunté a él y algunos compañeros más, porque no se comportan bien y porque no tienen el debido respeto. Que se lo pregunté y yo mismo respondí que si no lo eran en mi clase se iban a comportar con respeto. Que escucharían al profesor, que se callarían cuando hablase otro compañero y que cuidarían un poco las formas...
El padre parece no entender, habla un español que él define como "perfeto". Que él dirige un equipo y no les pregunta si son gangueros. Que tiene que hacer de padre y madre de su familia. Que primero hay que ganarse el respeto... Todo de una manera muy liosa... Dice que yo "hablo muchas palabras"... Mis dos compañeros vienen y parece que se va calmando (llegó a mencionar la "corte"), lo que quiere decir ir a juicio. Parece que todo se calma, nos damos las manos y se va más relajado...
Ya no me queda más remedio que coger el tren de las 9:10. Allí conozco a William, un hispano me parece recordar que de origen guatemalteco, aunque nacido aquí, que viene de ver a su novia. Me cuenta que está estudiando para ser chef. Que quiere ir tres meses a España para hacer prácticas (qué miedo me da el pobre chaval, a ver si tiene suerte, en cuanto vean a un hispano yendo contento al sector de la hostelería...). Me habla también de su novia, de cómo llevan dos años. De cómo la dejó durante unos meses porque era excesivamente celosa y sin motivo (es la única manera de ser celoso, cuando hay motivos es otra cosa). Me enseña su foto. Me dice que es muy inteligente, que saca muy buenas notas y va a estudiar medicina. yo le hablo un poco, en fin, de mi vida. De lo que creo que he hecho correctamente, pero sigo echando, de cierta manera incomprensible, de menos. Yo le he echo tres años de más, el me quita cuatro. A los dos nos parece bien. Nos despedimos habiendo intercambiado antes los teléfonos.
Llego a casa a, casi, las 11 de la noche (desde las 04:50 que me levanté). Parece que el módem ya emite una luz verde, pero no consigo que se conecte. Lo intento hasta las 02:30. En el servicio de atención al cliente me piden el número de teléfono por si la comunicación se interrumpe, y se interrumpe, qué casualidad. Me voy a la cama, porque sólo me quedan dos horas y media posibles de sueño...
A las 2, después del trabajo, mi compañero de programa bilíngüe, el profesor de matemáticas, oriundo de Belice y con mujer cubana (estudio ingeniería allí, se conocieron y ahora esperan su segundo hijo, con más o menos mi edad, creo) me lleva al Lincoln Center. Ambos vamos a vacunarnos de la Hepatitis B bajo sugerencia del distrito. Dos semanas antes de venir me hice una analítica completa de sangre, enfermedadades venéreas incluídas (tal vez lo debería haber hecho antes, tal vez lo hice como catarsis) y sé que no tengo nada, pero bueno, si les hace ilusión pues también nos vacunamos (a una de mis comapañera españolas una compañera de su escuela le dijo que era también para vacunarse del Sida ¿¿??).
Después de vacunarme compruebo que aún no ha llegado mi número de la seguridad social, y que por lo tanto aún no voy a cobrar. Y descubro que, cuando lo tenga, hay dos clases de seguros médicos para elegir, con sus ventajas e inconvenientes (que también tendré que descubrir). A mi compañero el año pasado le hicieron un chequeo un día en el corazón y, "por suerte", gracias al seguro "sólo" le tocó pagar 500$ de la factura de 5000$.Mi compañero me lleva a comer al mismo lugar mejicano nada interesante en el que estuve hace unas semanas. Después, me dirijo a la escuela.
Como no han llegado mis compañeros leo un correo muy cariñoso de una amiga dándome ánimos y explicándome la vida de manera inteligible, pero dificil de seguir y no lamentar.
Más tarde, estamos todos, el profesorado y lo padres que han venido en el gimnasio. Los típicos discursos habituales. Algunas notas sobre normas y disciplina. Cuando acaba, vienen a nuestras clases para conocernos. Primero habla mi compañera española, que es la "Team Leader", después mi compañero de Belice. Y después yo. Les aclaro que estamos allí para ayudarles, para ayudar a sus hijos a tener en los Estados Unidos la misma vida que los que han nacido allí, para que aprendan inglés lo antes posible y, sin perder su lengua o cultura, pasen lo antes a "regular" y salgan de "bilingual", para que puedan tener las mismas oportunidades. Les digo que no somos la policía, y que no nos importa quien tiene o no papeles (les pongo como ejemplo que yo acabo de llegar y todavía no tengo mi número de la seguridad social), que si tienen cualquier problema nos lo pueden comentar (aunque no es que a mí me falten) e intentaremos ayudarles en lo que podamos.
Despues, dos anécdotas y media más o menos divertidas. Primero unos padres vienen diciendo que he llamado estúpido a su hijo y que le he pedido bajarse los pantalones. Lo primero era falso. Lo segundo no. Les explico cómo él y un compañero hicieron ciertos comentarios sobre el posible género de un chico y me pareció que era la única manera de poder comprobar el género de cada uno. Que por supuesto era con motivos didácticos, porque no pienso aceptar comentarios homófobos en mi clase y que, claro, nadie se bajó los pantalones. Me comentan que ese chico, con el que le he sentado, es el que habla y no deja atender a su hijo. Todo queda más claro cuando les enseño la caja de chinchetas que tuve que confiscar a su hijo.
Una madre cree que su hijo debería estar en un nivel de inglés más avanzado de en el que está. Yo no lo creo especialmente, pero prometo averiguarlo y comentarle las posibilidades.
Por último, lo más divertido. Viene un alumno de 8º con su padre, la mitad de alto que yo, pero el doble de ancho, como una especie de remedo de Pancho Villa, pero con bigote rojizo. El aliento le huele a alguna copita de más. Está muy ofendido porque pregunté a su hijo si era "ganguero". Le digo que es verdad, que se lo pregunté a él y algunos compañeros más, porque no se comportan bien y porque no tienen el debido respeto. Que se lo pregunté y yo mismo respondí que si no lo eran en mi clase se iban a comportar con respeto. Que escucharían al profesor, que se callarían cuando hablase otro compañero y que cuidarían un poco las formas...
El padre parece no entender, habla un español que él define como "perfeto". Que él dirige un equipo y no les pregunta si son gangueros. Que tiene que hacer de padre y madre de su familia. Que primero hay que ganarse el respeto... Todo de una manera muy liosa... Dice que yo "hablo muchas palabras"... Mis dos compañeros vienen y parece que se va calmando (llegó a mencionar la "corte"), lo que quiere decir ir a juicio. Parece que todo se calma, nos damos las manos y se va más relajado...
Ya no me queda más remedio que coger el tren de las 9:10. Allí conozco a William, un hispano me parece recordar que de origen guatemalteco, aunque nacido aquí, que viene de ver a su novia. Me cuenta que está estudiando para ser chef. Que quiere ir tres meses a España para hacer prácticas (qué miedo me da el pobre chaval, a ver si tiene suerte, en cuanto vean a un hispano yendo contento al sector de la hostelería...). Me habla también de su novia, de cómo llevan dos años. De cómo la dejó durante unos meses porque era excesivamente celosa y sin motivo (es la única manera de ser celoso, cuando hay motivos es otra cosa). Me enseña su foto. Me dice que es muy inteligente, que saca muy buenas notas y va a estudiar medicina. yo le hablo un poco, en fin, de mi vida. De lo que creo que he hecho correctamente, pero sigo echando, de cierta manera incomprensible, de menos. Yo le he echo tres años de más, el me quita cuatro. A los dos nos parece bien. Nos despedimos habiendo intercambiado antes los teléfonos.
Llego a casa a, casi, las 11 de la noche (desde las 04:50 que me levanté). Parece que el módem ya emite una luz verde, pero no consigo que se conecte. Lo intento hasta las 02:30. En el servicio de atención al cliente me piden el número de teléfono por si la comunicación se interrumpe, y se interrumpe, qué casualidad. Me voy a la cama, porque sólo me quedan dos horas y media posibles de sueño...
Etiquetas:
añorar,
belice,
catarsis,
celos,
corte,
enfermedades venéreas,
gangueros,
guatemala,
hepatitis b,
lincoln center,
módem,
open house,
papeles,
seguridad social,
seguro médico,
sida,
team leader
Mi batería (miércoles 12 de septiembre)
Estoy volviendo en bicicleta por la Western Avenue a mi apartamento. Vengo del Pep-Boys Auto. Con la mano izquierda sujeto el manillar. Con la mano derecha, sobre el cuadro de la bicilceta, sostengo la batería que acabo de comprar. Es ya casi de noche. Espero que esta batería sea la última que necesite. Espero que esta batería sirva para dejar de quedarme sin batería. Lo deseo.
Etiquetas:
batería,
noche,
pep-boys auto,
western avenue
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










